No tener un ingreso fijo como tus papás no significa que no puedas tener un sistema para tu plata. Ya sea que recibas mesada, lo que tus papás te dan para el cole, o algo que te ganas ayudando en casa, lo que importa no es de dónde viene, es que tenga un destino antes de que se te vaya sin pensar.
Existe un método simple para esto, conocido como la regla 50/30/20: divide lo que recibes en tres partes según para qué es. No es un invento de banco, es simplemente ponerle nombre a tres cajones donde va tu plata antes de que se te pierda entre snacks, transporte y ese antojo del viernes. Aquí lo vas a armar con tu plata real, en cuatro pasos.