No hace falta que sea un hacker con capucha. La mayoría de las estafas a adolescentes llegan por WhatsApp o Instagram, disfrazadas de algo normal: un sorteo, una oferta, un mensaje de un amigo.
Le pasa a cualquier adolescente con redes activas, porque ahí es donde pasa la mayor parte del día. Entre más cómodo te sientes en una app, menos alerta estás, y eso es justo lo que buscan.